ENEAGRAMAS DE LA PERSONALIDAD

Por poco que observemos la realidad descubriremos que  vivimos una época histórica relevante, de cambio de paradigma, de disolución de viejos patrones de conducta, de estereotipos que ya no cumplen su función. Todo ello remueve los cimientos de nuestra sociedad, replanteando en cada uno de nosotros una nueva mirada y un interés por entender lo que está ocurriendo, a nivel político, social, educativo, etc.

Centrándonos en el ser humano, una de las características actuales es un interés creciente por el autoconocimiento. Numerosos son los cursos, libros y ponentes que dan claves prácticas para profundizar en nuestra psique, y de este modo, entender porqué somos como somos. La psicología es una ciencia relativamente moderna y desde Freud ha ido cobrando importancia, a la vez que se ha ido desarrollando con grandes psicólogos entre los cuales destacaría Jung como pieza clave.

Lo cierto es que cada vez son más las personas que indagamos y queremos acceder al conocimiento que nos permita dar respuestas a preguntas tales como: ¿quién soy yo? ¿cuál es mi potencial? ¿hacia dónde me dirijo? ¿de qué tengo miedo? ¿es posible cambiar? ¿hasta qué punto estoy influenciado por mi entorno?…

Y buscando respuestas certeras y profundas, encontré los eneagramas. Ubicado dentro de la psicología transpersonal, es un sistema que va indagando en el interior de la psique humana iluminándola como si  hiciera una radiografía detallada de nuestra interioridad. Nos permite contemplar un mapa detallado de nuestro ego hasta extremos insospechados. Y todo ello desde un enfoque profundo, serio y relacionado con la neurociencia.

En las últimas décadas lo están utilizando psicólogos y psiquiatras para diagnosticar y aplicar tratamientos, así como herramienta de psicoterapia para el desarrollo personal; consultores para trabajar gestión de equipos con aplicaciones en el ámbito laboral, coaches para ayudar a mejorar las competencias personales e interpersonales, en el terreno de la educación para individualizar los métodos de enseñanza y mejorar la comunicación, y, en general, es útil para el desarrollo personal de cada ser humano.

Sería como una llave que permite establecer comunicación con los demás ya que no solo se trata de conocernos a nosotros mismos, sino de aplicarlo en el intercambio con nuestro entorno permitiendo desarrollar una empatía extraordinaria, ayuda en las relaciones y en la gestión de conflictos de todo tipo.

El símbolo del eneagrama nos entronca con la sabiduría milenaria de antiguas culturas, ya que su origen es muy lejano, símbolo complejo que la psicología rescató gracias a Gurdjief. Neoplatónicos, la Cábala, el sufismo y el cristianismo primitivo están en relación con este símbolo repleto de contenido y con diferentes claves de interpretación. No obstante, es en el siglo XX y de la mano de Oscar Ichazo que se interpreta en la clave psicológica que pretende aportar una visión detallada y muy realista que clarifica nuestro comportamiento y actitud ante la vida según el patrón de conducta al que pertenece nuestro ego.

Posteriormente Claudio Naranjo fue desarrollando el contenido de forma muy certera seguido de una línea de psicólogos transpersonales entre los que hay que destacar a Don Richard Riso y Russ Hudson con aportaciones muy valiosas.

«Sé tú mismo. El resto de los papeles está cogido»

Los eneagramas despliegan nueve modelos del ego en los que cada uno de nosotros encajamos. Es el molde en el cual  se construye nuestra personalidad. No podemos cambiar de molde, pero sí podemos y debemos trabajar el interior para que la calidad de la materia que lo rellena sea cada vez mayor, lo que traducido sería ir esforzándonos para desarrollar nuestro potencial y cualidades, a la vez que ir transmutando nuestras carencias y aspectos negativos de nuestra personalidad.

Conviene aclarar que si bien hay nueve moldes, en realidad hay múltiples matices que diferencian cada ego, con lo cual, cada uno de nosotros somos únicos e irrepetibles. Cada molde, por decirlo de alguna forma, estaría influenciado por aspectos de moldes cercanos, así como por otros a los que tiende estando muy trabajado o poco trabajado. Al mismo tiempo, cada molde tiene tres sabores o instintos que predominan y le afectan más. Si además añadimos que hay diferentes niveles de conciencia de cada ser humano, la combinación se multiplica desplegando un amplio abanico de posibilidades.

Profundizar en este apasionante enfoque requiere el firme propósito de trabajar nuestra interioridad de forma profunda, sin miedo a ir al origen de nuestros miedos, deseos y reconocimiento de las estrategias que nuestro ego construye en la búsqueda de la felicidad.

Un camino sorprendente y revelador que nos dará herramientas muy útiles que suponen una mirada más elevada y objetiva de la realidad. Un aprendizaje que responde a muchas preguntas sobre nosotros mismos, a la vez que plantea otras nuevas que van apareciendo en el recorrido. Es una actitud que impele a la reflexión sobre la condición humana y que, tal vez nos permita vivenciar, por propia experiencia, el que esos nueve egos en realidad buscan la felicidad a través de tácticas diferentes que nos desconectan de nuestra esencia. Volver a conectar con ella es aliarse en una unidad para poder crecer y desarrollarnos con plenitud.

Catalina Simonet

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